Nuestros docentes, nuestras escuelas, nuestros hijos…
¿Quién no se quedó sin palabras cuando estos últimos días vio los videos grabados en aulas desde los celulares de los alumnos? Para quienes no son de la Argentina, les cuento que en los últimos tiempos, alumnos de diferentes instituciones de nivel secundario, subieron a YouTube filmaciones en las cuales mostraban lo que sucedía en el interior de las aulas, especialmente casos en los que se le faltaba al respeto a los docentes de manera absolutamente alarmante: alumnos prendiendo fuego al cabello de la maestra, poniéndole un preservativo en la cabeza sin que ella lo notara, un joven zamarreando del brazo a su profesora, entre otros delirios… En todos los casos, lo más asombroso es que la persona al frente del aula siguió dando clases, como si no pasara nada, como si eso fuera parte de lo habitual o “normal”. Además de llenarme de profunda tristeza, estos hechos me llevan a hacerme más de una pregunta.
¿Cuál es actualmente el nivel de autoridad (hablo de autoridad en el sentido más positivo de la palabra) de algunos docentes en el aula?
¿Cómo es la comunicación docente-alumno, para llegar al punto de que suceda algo así?
¿Para qué están todos reunidos en un mismo lugar: para aprender y desarrollar las capacidades cognitivas y crecer como personas, o para mantener a los adolescentes dentro de un lugar contenido con un “cuidador”, que aparentemente no es tal?
¿Cuál es actualmente la función de la escuela como institución?
¿Cómo es que se toman medidas sólo cuando eventos de este tipo se mediatizan por haberse visto el video, y no antes?
¿Se trabaja el tema de valores en las aulas?
¿Nuestros docentes están preparados más allá de su formación académica para resolver conflictos de esta índole? ¿Qué apoyo y contención se les brinda? ¿Quién los cuida y los ampara?
¿Existen en las escuelas políticas a través de las cuales los alumnos sean escuchados y tomados en cuenta? Muchas veces, y no estoy diciendo que sean estos casos que hemos visto en televisión en particular, ya que no los conozco, los adolescentes que no son mirados ni escuchados, o que no sienten que lo son, buscan maneras poco felices para decir. “Acá estoy yo”. Desde actuar en forma proactiva con una marcha hacia el Ministerio (entre otras cosas), pidiendo participación y mejoras edilicias, como los alumnos del Nacional Buenos Aires durante la semana pasada, o pedidos silenciosos (silenciosos pero a los gritos), queriendo mostrar a través de Internet lo que está sucediendo: la falta de límites, de control, de contención.
En el sistema educativo puede haber varios tipos de cambios: cambios en el diseño curricular, en los programas, en la bibliografía, en los requerimientos académicos a los docentes. Sin embargo, hasta que no se trabaje profundamente en el nutrir la química sutil que se establece en la relación docente-alumno, en la empatía, en la motivación y amor por el aprendizaje, poco va a poder hacerse con los cambios cosméticos que lo único que hacen es modificar el “envoltorio”, pero no lo profundo. Si bien la escuela está inmersa en una realidad social, lo que sucede dentro de ella, es en gran medida responsabilidad de quienes están, precisamente, adentro. Me refiero al trabajar conjunto de docentes, no docentes y alumnos para que la escuela tenga una identidad, sus miembros sensación de pertenencia real, objetivos en común, respeto profundo por el aprendizaje, lo social o comunitario, las personas, el edificio que los cobija… Cuando nos hacemos los distraídos, los chicos nos recuerdan que estamos ahí, como adultos, para guiarlos, contenerlos, y crecer juntos.
Obviamente, los docentes no pueden solos. Pero pueden mucho más cuando se dan cuenta de su rol de líderes, de la importancia de cada cosa que dicen y hacen, de cada decisión y de su ejemplo. Un profesor de matemática, por ejemplo, puede elegir entre enseñar sólo matemática, o inculcar en sus alumnos la disciplina del estudio y la responsabilidad, entre otras cosas. El docente tiene mucho más poder del que cree…y me refiero al poder del “yo puedo” y “nosotros podemos”, no al poder del autoritarismo, que sería poder sobre otro. El docente elige en cada momento ser víctima o protagonista, sea consciente de su elección o no. El docente puede ayudar a sus alumnos a vivir una hermosa sensación de logro en relación a sus actividades escolares, o a vivir una realidad chata y sin objetivos. Pero para eso, el docente debería primero reflexionar, compartir con sus colegas, unirse para conversar acerca de posibilidades, y no de limitaciones. Si eres docente, te pido que te fijes de qué se está hablando en la sala de profesores de tu escuela. ¿Qué realidad están “creando” esas conversaciones? ¿Qué posibilidades se están abriendo y cuáles se están cerrando, de acuerdo a lo que están eligiendo ver y comentar?
Es hora de tomar las riendas…. Los docentes no podemos hacer todo, pero podemos hacer mucho. Y por mucho, me refiero a mucho más de lo que estamos haciendo. Ningún líder en la historia esperó a que el “sistema” o las autoridades resolvieran lo que había que resolver… Hubo un momento, en que ellos tomaron conciencia de que si algo debía hacerse, ellos podían comenzar, aunque sea con un poquito. Fue precisamente la Madre Teresa la que dijo que no se podían hacer grandes cosas… (¡Justo ella!), sino pequeñas cosas, con mucho amor. Yo además de amor, agregaría valentía, coraje, y ganas, muchas ganas. Mi sueño es ver docentes llenos de energía, entusiasmo, creatividad… Hay muchos así…hay muchos que “se juegan”, y por jugarse me estoy refiriendo a hacerse responsables de sí mismos, de sus estados de ánimo, de sus propios proyectos, de su relación con los alumnos, de su propia capacitación, de su propio crecimiento como profesionales y como personas.
Durante el Primer Congreso Latinoamericano de PNL en Educación, estaremos tratando estos temas, y muchos otros… Un gran número de docentes altamente motivados vamos a compartir la celebración del aprendizaje, y el desafío de poner nuestro granito (enorme granito) de arena para que cosas como las que vimos en televisión los últimos días no vuelvan a repetirse.
Laura Szmuch©
www.lauraszmuch.com.ar
lauraszmuch@gmail.com
congresopnlyeducacion@gmail.com
www.pnleneducacionyalgomas.blogspot.com
www.encontactopnl.blogspot.com
Espacio online para quienes estamos interesados en los procesos de aprendizaje, en nuestros hijos y alumnos, y en el desarrollo personal y profesional de los docentes.
miércoles, 9 de julio de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Desde Santa Fe
Te invito a leer la nota que me envió María Elvira Oddino, desde Santa Fe.
http://www.encontactopnl.blogspot.com/
Laura
http://www.encontactopnl.blogspot.com/
Laura
jueves, 22 de mayo de 2008
Mi visión del congreso....
Me han estado preguntando si al congreso puede asistir gente que no sepa nada acerca de la PNL.
¡Por supuesto! Siempre es bueno comenzar...
Los expositores, la mayoría de ellos alumnos nuestros-aunque no todos, van a hacer las presentaciones accesibles tanto para quienes no tienen ninguna experiencia todavía como para quienes estén altamente entrenados...
¿Qué significa este congreso?
Te invito a leer la última publicación en www.encontactopnl.blogspot.com
¡Espero encontrarme (o reencontrarme) contigo, o conocerte durante el evento!
Cálidamente,
Laura
¡Por supuesto! Siempre es bueno comenzar...
Los expositores, la mayoría de ellos alumnos nuestros-aunque no todos, van a hacer las presentaciones accesibles tanto para quienes no tienen ninguna experiencia todavía como para quienes estén altamente entrenados...
¿Qué significa este congreso?
Te invito a leer la última publicación en www.encontactopnl.blogspot.com
¡Espero encontrarme (o reencontrarme) contigo, o conocerte durante el evento!
Cálidamente,
Laura
martes, 22 de abril de 2008
Los niños hacen lo que ven...
Te invito a ver este video...que me envió la directora del colegio de mi hija. Gracias, Mónica!
Laura
Laura
martes, 8 de abril de 2008
¿Qué les está pasando? (¿Qué NOS está pasando?)
Es de público conocimiento lo que estuvo sucediendo esta semana en la Argentina en relación a casos de violencia extrema en escuelas. No sé si esto en esta magnitud es nuevo, o si la prensa le está dedicando su atención más que antes. Lo cierto es que es un tema preocupante, sobre todo porque hay muchas cosas que podrían estar haciéndose y no están ocurriendo para evitar este tipo de incidentes.
Me refiero a las niñas que atacaron a su compañera por ser linda, a las señoras que se pelearon violentamente en una escuela por un asiento, al adolescente que acuchilló a otro por una mujercita, al alumno que golpeó a la directora del colegio por haberlo expulsado por actos reiterados de “indisciplina”, entre tantos otros que vi en la televisión esta semana.
Más allá de los actos en sí, me llamó la atención la directora de una de las escuelas, en una entrevista corta. Dijo que iban a ver si hablaban acerca del tema con los alumnos y que a lo mejor podrían hacer algo acerca de valores.
La mujer parecía quebrada ante la terrible situación, y con una desconexión total con su propio poder personal. Sentí una terrible compasión hacia ella, que no parecía saber qué hacer, qué decir, cómo actuar. Y, a la vez, la situació estaba llena de una total irresponsabilidad. No porque ella fuera culpable, no, no estoy diciendo eso-en absoluto. Lo que digo es que ya es hora de que las familias pasen la responsabilidad de la educación humana a las escuelas y las escuelas a las familias. Es hora de que entendamos TODOS, que la educación es responsabilidad de todos.
En el número anterior hablé del factor humano, que muchas veces es olvidado en las empresas a la hora de capacitar. Lo mismo sucede en muchas escuelas, donde se cree que cumplir con algunos contenidos curriculares es suficiente. Se les llena a los niños la cabeza de información (y a veces ni siquiera eso), y salvo que alguna maestra, que por supuesto hay muchísimas, de buena voluntad, y usando su intuición, decida acercarse a un alumno desde lo personal y humano, son muchas las veces en las que la justificación por no hacer nada es que la responsabilidad es de otro: de la casa, del juzgado de menores, del estado…. Es verdad, tanto las familias, como las casas, como los jueces, como el estado, como la escuela tienen que hacer algo. TENEMOS que hacer algo.
Es verdad que, como también dije en la nota anterior, los docentes han sido lanzados a roles para los cuales no están preparados. Sin embargo, hay fundaciones que dan capacitación gratuita, como por ejemplo, “Valores para Vivir”, que ya está cumpliendo diez años en estos días. Tienen capacitaciones para padres y docentes de altísima calidad, y materiales para trabajar y reflexionar con los alumnos.
Hay otros cursos, que no son gratuitos, que también son muy buenos a la hora de que tanto padres como docentes puedan empezar a poner los límites necesarios, y a ejercer su autoridad (ojo, no digo autoritarismo). Te recomiendo el video de la charla de Emilio Calatayud, un juez de menores en España.
http://torcuato.wordpress.com/2007/09/28/emilio-calatayud-juez-de-menores/
Te pido que lo mires, y que compartas tus reflexiones acerca de este tema.
Laura
Con motivo de celebrar el 10ª aniversario del programa en
Argentina , la Asociación Valores para Vivir tiene el agrado de
invitar a Ud. a la celebración que tendrá lugar en la Sala
Cortazar de la Biblioteca Nacional, sita en Agüero 2502, de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires , el día lunes 28 de abril a
las 18 hs r.s.v.p.
4951-8435
valoresparavivir2005@yahoo.com.ar entrada libre y gratuita
Me refiero a las niñas que atacaron a su compañera por ser linda, a las señoras que se pelearon violentamente en una escuela por un asiento, al adolescente que acuchilló a otro por una mujercita, al alumno que golpeó a la directora del colegio por haberlo expulsado por actos reiterados de “indisciplina”, entre tantos otros que vi en la televisión esta semana.
Más allá de los actos en sí, me llamó la atención la directora de una de las escuelas, en una entrevista corta. Dijo que iban a ver si hablaban acerca del tema con los alumnos y que a lo mejor podrían hacer algo acerca de valores.
La mujer parecía quebrada ante la terrible situación, y con una desconexión total con su propio poder personal. Sentí una terrible compasión hacia ella, que no parecía saber qué hacer, qué decir, cómo actuar. Y, a la vez, la situació estaba llena de una total irresponsabilidad. No porque ella fuera culpable, no, no estoy diciendo eso-en absoluto. Lo que digo es que ya es hora de que las familias pasen la responsabilidad de la educación humana a las escuelas y las escuelas a las familias. Es hora de que entendamos TODOS, que la educación es responsabilidad de todos.
En el número anterior hablé del factor humano, que muchas veces es olvidado en las empresas a la hora de capacitar. Lo mismo sucede en muchas escuelas, donde se cree que cumplir con algunos contenidos curriculares es suficiente. Se les llena a los niños la cabeza de información (y a veces ni siquiera eso), y salvo que alguna maestra, que por supuesto hay muchísimas, de buena voluntad, y usando su intuición, decida acercarse a un alumno desde lo personal y humano, son muchas las veces en las que la justificación por no hacer nada es que la responsabilidad es de otro: de la casa, del juzgado de menores, del estado…. Es verdad, tanto las familias, como las casas, como los jueces, como el estado, como la escuela tienen que hacer algo. TENEMOS que hacer algo.
Es verdad que, como también dije en la nota anterior, los docentes han sido lanzados a roles para los cuales no están preparados. Sin embargo, hay fundaciones que dan capacitación gratuita, como por ejemplo, “Valores para Vivir”, que ya está cumpliendo diez años en estos días. Tienen capacitaciones para padres y docentes de altísima calidad, y materiales para trabajar y reflexionar con los alumnos.
Hay otros cursos, que no son gratuitos, que también son muy buenos a la hora de que tanto padres como docentes puedan empezar a poner los límites necesarios, y a ejercer su autoridad (ojo, no digo autoritarismo). Te recomiendo el video de la charla de Emilio Calatayud, un juez de menores en España.
http://torcuato.wordpress.com/2007/09/28/emilio-calatayud-juez-de-menores/
Te pido que lo mires, y que compartas tus reflexiones acerca de este tema.
Laura
Con motivo de celebrar el 10ª aniversario del programa en
Argentina , la Asociación Valores para Vivir tiene el agrado de
invitar a Ud. a la celebración que tendrá lugar en la Sala
Cortazar de la Biblioteca Nacional, sita en Agüero 2502, de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires , el día lunes 28 de abril a
las 18 hs r.s.v.p.
4951-8435
valoresparavivir2005@yahoo.com.ar entrada libre y gratuita
jueves, 3 de abril de 2008
Interpretar a los animales, por Natalia Haller
Los animales, los autistas y la percepción.
Acabo de terminar de leer Animals in Translation, un libro cuya traducción al español fue titulada Interpretar a los animales (editorial Nuevo Extremo). Fue escrito por Temple Grandin, una académica estadounidense que es autista, junto a Catherine Johnson. Grandin cuenta con muchos logros: haber hecho una carrera universitaria –e incluso ser actualmente profesora de la Universidad Estatal de Colorado-; haber diseñado una terapia para aliviar la ansiedad de las personas autistas; y, quizás su logro más famoso, haber diseñado sistemas para la industria ganadera. Gracias a sus sistemas, en la mitad de las granjas de Estados Unidos y Canadá los animales son criados de forma más “humana” o compasiva.
Grandin cree que hay similitudes entre los animales y las personas autistas, y que gracias a esto ella puede comprender mejor a los animales con los que trabaja que las personas no autistas. Las dos similitudes más importantes son que tanto los animales como las personas autistas procesan y recuerdan la información visualmente, y que son híper específicos. Esto último quiere decir que perciben una inmensa cantidad de información “híper” detallada. Una persona no autista tiene la misma capacidad sensorial, y de hecho percibe una gran cantidad de información. Lo que sucede es que no puede acceder a ésta ya que el lóbulo frontal del cerebro la procesa dejando llegar a la conciencia sólo una idea conceptual de lo percibido. Lo que vemos está moldeado por nuestro bagaje, los prototipos previamente adquiridos y por lo que esperamos ver. No tenemos acceso a las imágenes “crudas”, sólo a una interpretación que el cerebro hace coherente para nosotros. Los estudios científicos parecen indicar que, en cambio, las personas autistas y los animales no están “restringidos” de esta manera por la actividad del lóbulo frontal, que nos da la información “predigerida”. En el caso de los animales, porque poseen un lóbulo frontal mucho menos desarrollado que los humanos y, en el caso de las personas autistas, porque el lóbulo frontal –que estructuralmente es igual al de una persona no autista- no cumple tan bien esa función.
Esta característica se traduce en que a ellos les cueste mucho generalizar (cosa que a las personas no autistas no nos cuesta para nada, como hemos notado quienes aprendemos PNL). Ella da un ejemplo perfecto para entender esto. Cuando una persona no autista hace un viaje de ida a un lugar al que nunca fue, toma conciencia de “hitos” que le ayudarán a retomar el camino cuando regrese, por ejemplo una iglesia, una estación de servicio, un cartel, etc. A la vuelta, uno ve estos “hitos” del lado opuesto, y los reconoce. Una hormiga que explora un camino distinto, cuando se encuentra con algo que le servirá de hito, lo observa, camina unos pasos, se da vuelta, y lo observa del lado que lo verá a la vuelta. De no hacer esto, cuando vuelva, el objeto le parecerá desconocido, ya que no puede generalizar un costado de una piedra, por ejemplo, a una piedra entera. Lo mismo le sucede a Grandin cuando maneja. Necesita parar en la banquina y mirar hacia atrás para ver “el otro lado” de –por ejemplo- un silo que esté al costado de la ruta. Si no se perdería cuando vuelve de alguna granja de donde la hayan llamado para descifrar el problema que tienen con los animales.
Este libro me hizo pensar mucho, entender más a los animales (sobre todo a los perros, caballos y vacas, que son de los que más habla) y a las personas autistas, de quienes sabía muy poco –si les interesa el tema, les recomiendo la novela de Mark Haddon El curioso incidente del perro a medianoche, editorial Salamandra-. Si bien presenta muchos datos científicos, también cuenta todo tipo de anécdotas que despiertan la risa para sustentar sus suposiciones y explica los distintos factores que inciden en el mal comportamiento de algunos animales (qué, chocolate por la noticia, se deben en la gran mayoría de los casos a errores HUMANOS).
El mensaje más importante –a mi parecer- es que las personas no autistas, más específicamente los científicos que trabajan con animales, realizan experimentos para saber si los animales son inteligentes, y si se les puede enseñar un lenguaje, con los parámetros o las reglas humanas. Según Grandin, sería más útil investigar qué son capaces de hacer tanto los animales como las personas autistas que las personas no autistas no podemos. Algunos ejemplos son los perros que por su cuenta aprendieron a predecir los ataques de epilepsia de sus amos y las personas autistas que se desempeñan en tareas como identificar errores milimétricos que escapan a la vista de las personas no autistas. Ahí es donde radica el misterio.
Natalia Haller
Ex- alumna Resourceful Teaching
Master Practitioner PNL en educación
Acabo de terminar de leer Animals in Translation, un libro cuya traducción al español fue titulada Interpretar a los animales (editorial Nuevo Extremo). Fue escrito por Temple Grandin, una académica estadounidense que es autista, junto a Catherine Johnson. Grandin cuenta con muchos logros: haber hecho una carrera universitaria –e incluso ser actualmente profesora de la Universidad Estatal de Colorado-; haber diseñado una terapia para aliviar la ansiedad de las personas autistas; y, quizás su logro más famoso, haber diseñado sistemas para la industria ganadera. Gracias a sus sistemas, en la mitad de las granjas de Estados Unidos y Canadá los animales son criados de forma más “humana” o compasiva.
Grandin cree que hay similitudes entre los animales y las personas autistas, y que gracias a esto ella puede comprender mejor a los animales con los que trabaja que las personas no autistas. Las dos similitudes más importantes son que tanto los animales como las personas autistas procesan y recuerdan la información visualmente, y que son híper específicos. Esto último quiere decir que perciben una inmensa cantidad de información “híper” detallada. Una persona no autista tiene la misma capacidad sensorial, y de hecho percibe una gran cantidad de información. Lo que sucede es que no puede acceder a ésta ya que el lóbulo frontal del cerebro la procesa dejando llegar a la conciencia sólo una idea conceptual de lo percibido. Lo que vemos está moldeado por nuestro bagaje, los prototipos previamente adquiridos y por lo que esperamos ver. No tenemos acceso a las imágenes “crudas”, sólo a una interpretación que el cerebro hace coherente para nosotros. Los estudios científicos parecen indicar que, en cambio, las personas autistas y los animales no están “restringidos” de esta manera por la actividad del lóbulo frontal, que nos da la información “predigerida”. En el caso de los animales, porque poseen un lóbulo frontal mucho menos desarrollado que los humanos y, en el caso de las personas autistas, porque el lóbulo frontal –que estructuralmente es igual al de una persona no autista- no cumple tan bien esa función.
Esta característica se traduce en que a ellos les cueste mucho generalizar (cosa que a las personas no autistas no nos cuesta para nada, como hemos notado quienes aprendemos PNL). Ella da un ejemplo perfecto para entender esto. Cuando una persona no autista hace un viaje de ida a un lugar al que nunca fue, toma conciencia de “hitos” que le ayudarán a retomar el camino cuando regrese, por ejemplo una iglesia, una estación de servicio, un cartel, etc. A la vuelta, uno ve estos “hitos” del lado opuesto, y los reconoce. Una hormiga que explora un camino distinto, cuando se encuentra con algo que le servirá de hito, lo observa, camina unos pasos, se da vuelta, y lo observa del lado que lo verá a la vuelta. De no hacer esto, cuando vuelva, el objeto le parecerá desconocido, ya que no puede generalizar un costado de una piedra, por ejemplo, a una piedra entera. Lo mismo le sucede a Grandin cuando maneja. Necesita parar en la banquina y mirar hacia atrás para ver “el otro lado” de –por ejemplo- un silo que esté al costado de la ruta. Si no se perdería cuando vuelve de alguna granja de donde la hayan llamado para descifrar el problema que tienen con los animales.
Este libro me hizo pensar mucho, entender más a los animales (sobre todo a los perros, caballos y vacas, que son de los que más habla) y a las personas autistas, de quienes sabía muy poco –si les interesa el tema, les recomiendo la novela de Mark Haddon El curioso incidente del perro a medianoche, editorial Salamandra-. Si bien presenta muchos datos científicos, también cuenta todo tipo de anécdotas que despiertan la risa para sustentar sus suposiciones y explica los distintos factores que inciden en el mal comportamiento de algunos animales (qué, chocolate por la noticia, se deben en la gran mayoría de los casos a errores HUMANOS).
El mensaje más importante –a mi parecer- es que las personas no autistas, más específicamente los científicos que trabajan con animales, realizan experimentos para saber si los animales son inteligentes, y si se les puede enseñar un lenguaje, con los parámetros o las reglas humanas. Según Grandin, sería más útil investigar qué son capaces de hacer tanto los animales como las personas autistas que las personas no autistas no podemos. Algunos ejemplos son los perros que por su cuenta aprendieron a predecir los ataques de epilepsia de sus amos y las personas autistas que se desempeñan en tareas como identificar errores milimétricos que escapan a la vista de las personas no autistas. Ahí es donde radica el misterio.
Natalia Haller
Ex- alumna Resourceful Teaching
Master Practitioner PNL en educación
martes, 25 de marzo de 2008
Azul un ala
¡Este programa me encanta!
¿Tuviste la "suerte" de verlo?
Se emite por canal Encuentro los días miércoles a las 10, a las 15 y a las 21 y los sábados a las 17 y los domingos a las 13.
Canal 7 lo está pasando los martes a las 19.30.
Que lo disfrutes....
¿Tuviste la "suerte" de verlo?
Se emite por canal Encuentro los días miércoles a las 10, a las 15 y a las 21 y los sábados a las 17 y los domingos a las 13.
Canal 7 lo está pasando los martes a las 19.30.
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